JUNTA DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DEL CHACO-MALVINAS, SOBERANÍA Y MEMORIA: LO QUE NOS UNE ESTE 2 DE ABRIL
Hoy es feriado nacional, una jornada especial y difícil de recorrer en el calendario, porque se tiñe de memoria por 74 días.
Por: MARTÍN BACS.
Un feriado que tardó dieciocho años en llegar y se concretó mediante las luchas inclaudicables de los Veteranos de Guerra. Es así que se sancionaron dos leyes: la 25.370 (15 /12/ 2000), a través de la cual el Congreso de la Nación estableció el 2 de abril como el "Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas" (anteriormente, esta fecha se recordaba, pero no con la importancia de un feriado nacional), y seis años después, el 29 de junio de 2006, la Ley 26.110 declara el feriado nacional con carácter de inamovible.
Todo se inició el domingo 28 de marzo de 1982, cuando la flota de guerra argentina partió del apostadero de la Base Naval Puerto Belgrano, ubicada en Punta Alta, a pocos kilómetros de la ciudad de Bahía Blanca, con rumbo desconocido para casi todos los tripulantes. Cinco días después y tras navegar dos jornadas bajo una intensa tormenta, el 2 de abril, las tropas recuperaron las Islas Malvinas mediante una operación anfibia, y el 3 de abril las Islas Georgias del Sur. Fue el inicio de una guerra desigual que concluiría el 14 de junio.
El peso de la historia: de la guerra al mandato constitucional
Cada 2 de abril, la memoria nacional se detiene para honrar una gesta que trasciende el tiempo. El contexto de 1982 estaba marcado por una dictadura cívico-militar que buscaba "oxígeno político" ante una crisis económica y social asfixiante. Sin embargo, más allá de las decisiones de la junta de gobierno, en el frente de batalla estuvieron los cuadros y los soldados conscriptos: jóvenes de entre 18 y 19 años que, con un arrojo inquebrantable, enfrentaron condiciones climáticas extremas y padecieron el horror de una guerra librada contra una de las potencias militares más grandes del mundo.
Hoy, ese sacrificio se resguarda en la paz del derecho. El reclamo por las Islas Malvinas es una causa legítima y un objetivo irrenunciable consagrado en nuestra Ley Suprema. La Constitución Nacional, en la Disposición Transitoria Primera, establece: "La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino".
El regreso al continente con la mochila que no se ve
Para los veteranos, el regreso marcó el final físico de la guerra; sin embargo, el combate nunca terminó del todo, sino que se convirtió en una herida silenciosa y permanente. Tuvieron que intentar que el "yo" que fue a la guerra y el "yo" que volvió aprendieran a convivir sin destruirse.
Es el peso invisible de una mochila colmada; una experiencia sensorial y psicológica devastadora. Entre la juventud interrumpida, el frío extremo y el miedo, que al ser vencido agiganta el heroísmo, la convivencia en los pozos y trincheras forjó hermandades que el tiempo no pudo alterar. En apenas 74 días, vivieron la metamorfosis de jóvenes a hombres.
Si el conflicto fue duro, la posguerra resultó, para muchos, una batalla silenciosa y cruel. El retorno al continente puso a prueba la fibra más íntima del ser humano: la lucha por la integridad frente a la indiferencia y el olvido. Una indiferencia de una parte de la sociedad, que a veces prefirió mirar hacia otro lado, y el olvido de un Estado que tardó años en reconocerlos. Todo influyó: aunque no se tiene una estadística exacta, se estima que más de 500 excombatientes se quitaron la vida tras el conflicto.
El joven que regresó hombre ya no era el mismo que se fue. Traía consigo el estrés postraumático, las pesadillas recurrentes y la necesidad imperiosa de ser escuchado; no como una cifra, sino como un ciudadano que entregó su juventud por una causa justa.
Las cifras del sacrificio
La guerra concluyo dejando rastros imborrables, las cifras fueron:
- Caídos de la Armada: 391
- Caídos del Ejército: 179
- Caídos de la Fuerza Aérea: 55
- Caídos de la Gendarmería Nacional: 7
- Caídos de la Prefectura Naval: 2
- Total de caídos argentinos en acciones de combate: 634 (Cifra oficial: 649, se restaron 15 fallecidos por accidentes o enfermedades en el continente. Fuente Ministerio de Defensa de la Nación).
- Total de heridos: 1687
- Chaqueños que combatieron en Malvinas: 1165 (número aproximado)
- Chaqueños caídos en combate: 60
Más allá del horizonte atlántico: una identidad que nos sigue uniendo
Debemos mantener encendida la llama eterna de la memoria por quienes, bajo el manto de neblina, entregaron su vida defendiendo nuestra bandera y el suelo argentino. Es un día para escuchar a los que volvieron, para honrar a los que quedaron como centinelas en las islas, para agradecer a los familiares que entregaron a un ser querido por la PATRIA, y para reafirmar que la vía del diálogo y la paz es el único camino hacia la recuperación definitiva de nuestro territorio.
Con cada regreso del 2 de abril, las ráfagas de viento que soplan del sur parecen evocar el murmullo de una historia que nos pertenece a todos. Esta fecha no es una efeméride más en el calendario argentino, sino un punto de inflexión donde la herida duele y late al mismo tiempo.
A cuarenta y cuatro años de aquel abril de 1982, recordar lo sucedido en los archipiélagos australes no es solo mirar hacia el pasado con congoja; es reafirmar el compromiso de que la memoria es el único puente hacia un territorio que define nuestra identidad nacional.
Custodios de una memoria eterna
Mientras haya un argentino que recuerde el sacrificio de quienes cruzaron el mar, y en tanto el reclamo de soberanía siga firme en nuestra voz, las islas seguirán estando presentes. Al final del día, cuando el viento del sur amaine, quedará lo único que el tiempo no ha podido borrar: los nombres de nuestros caídos y la convicción de una nación. Porque la memoria es, en definitiva, el único territorio que el olvido nunca podrá ocupar.
(El autor es ingeniero, veterano de la Guerra de Malvinas).
fm los angeles
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