Escuchar artículo

La seguidilla de terremotos registrados en los últimos meses en países como Venezuela, Colombia y México reavivó una pregunta que se repite cada vez que la tierra tiembla en algún punto del continente: ¿qué tan expuesta está la Argentina a un fenómeno similar? El geólogo Roberto Martino, investigador principal del CONICET y docente de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), explicó los mecanismos que producen los sismos y detalló el nivel de preparación del país ante un eventual movimiento de magnitud.

Martino aclaró primero que sismo y terremoto son sinónimos: "son dos formas de nombrarlo", señaló, y explicó que ambos fenómenos se originan en la interacción entre placas tectónicas. En el caso de la Argentina y Chile, esa dinámica ocurre entre la placa sudamericana y la placa de Nazca, cuyo roce dio origen a la cordillera de los Andes y a sistemas montañosos paralelos como la precordillera y las sierras pampeanas.

Según detalló el especialista, en esa interacción la corteza terrestre se deforma de manera dúctil o frágil, y cuando la deformación frágil se rompe, esa ruptura genera ondas sísmicas que viajan desde el hipocentro hasta el epicentro y se distribuyen sobre la superficie. Consultado sobre si esa actividad podría derivar en la formación de una nueva sierra, Martino descartó cualquier cambio en el corto plazo: la configuración actual del territorio se fue moldeando durante unos 6 millones de años.

Sobre la ocurrencia de terremotos en distintos países en un lapso breve, el geólogo remarcó que "la Tierra es un sistema dinámico" que forma parte del cinturón de fuego del Pacífico, y que los sismos "ocurren permanentemente" en todo el planeta. Atribuyó la sensación de mayor frecuencia a la circulación más rápida de la información —"ahora hay mucha mayor difusión", dijo— y remarcó que no existe una conexión directa entre esos fenómenos y el cambio climático, ya que este último se vincula al consumo de combustibles fósiles, mientras que los sismos y el vulcanismo responden a la pérdida de energía interna del planeta en las zonas de interacción de placas.

Martino explicó además que los estudios estadísticos y geológicos permiten estimar, en algunas fallas bien monitoreadas, un período aproximado de recurrencia de los sismos grandes, y que la energía acumulada suele liberarse mediante movimientos pequeños. Las zonas donde se registra silencio sísmico, precisó, son las que reciben mayor atención científica porque podrían estar acumulando energía para un evento de magnitud.

Consultado por la situación puntual de la Argentina, el geólogo recordó que los terremotos más intensos de la región ocurrieron en Chile, aunque el país también registró sismos de magnitud en San Juan y Mendoza. Precisó que el territorio nacional está dividido en cuatro zonas de peligrosidad sísmica, con protocolos de construcción específicos para cada una, y que organismos como el INPRES y el SEGEMAR monitorean de forma permanente la actividad, en contacto con referentes internacionales como los servicios geológicos de Chile, Estados Unidos y Gran Bretaña.

El especialista subrayó que las construcciones se diseñan de acuerdo con la zona en la que se ubican, aunque aclaró que "no hay nada antisísmico": las edificaciones son sismorresistentes, pero ningún diseño garantiza inmunidad total frente a un movimiento telúrico. También señaló que, pese a avances metodológicos como el estudio de microgravedad que desarrolla China, "hasta el día de hoy es imposible predecir un sismo" con precisión sobre el lugar y el momento exacto en que va a ocurrir.

Sobre la región del NEA, Martino fue categórico: la probabilidad de un terremoto en el Chaco es mucho menor que en el oeste del país, porque la llanura chaco-pampeana se ubica en una zona de tectónica no activa, sin sismicidad, sin formación de montañas y sin vulcanismo. Explicó que ese sector incluye a la denominada "Pampa hundida", una región que atravesó deformaciones en el pasado geológico pero que hoy se mantiene estable, más allá de algunos problemas de drenaje asociados a su relieve.

Por último, el geólogo insistió en la necesidad de incorporar la educación sobre protocolos sísmicos en las escuelas primarias y secundarias, y recordó situaciones vividas por argentinos que se encontraban en Venezuela y Colombia durante los últimos terremotos, incluidos chaqueños que coincidieron con el sismo en Colombia y no supieron cómo actuar. "Es un tema trascendental que debe ser parte de la currícula", planteó.

Autor: admin

Fuente: noticiero9