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La prohibición de las apuestas deportivas y los casinos online, anunciada el viernes por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, entró en vigencia este lunes en todo Brasil, a solo nueve días de las elecciones presidenciales del 4 de octubre. La medida, formalizada mediante una Medida Provisoria, alcanza la explotación, oferta, intermediación y publicidad de las llamadas "bets", así como los juegos online, incluso aquellos que contaban con autorización de gobiernos estaduales .

 

Pese a las críticas, la decisión cuenta con amplio apoyo social: según un sondeo de AtlasIntel, el 75% de los brasileños respalda la prohibición, con mayor adhesión entre las mujeres. Lula defendió la medida al comparar el avance de las apuestas digitales con "un cáncer" y con el consumo de crack, y remarcó la obligación del Estado de proteger a los sectores más vulnerables frente al sobreendeudamiento de las familias.

 

El Gobierno estableció una transición hasta el 6 de octubre, dos días después de la primera vuelta electoral: los usuarios podrán retirar los fondos de sus cuentas hasta el 5 de octubre, y las plataformas deberán cerrar de forma definitiva sus webs y aplicaciones para el día siguiente. Se estima que el Estado devolverá unos 1.700 millones de reales a los apostadores.

 

La decisión abrió un fuerte conflicto con el mundo del fútbol, uno de los sectores más beneficiados por los patrocinios de casas de apuestas: según estimaciones, entre el 6% y el 7% de los presupuestos de los clubes provienen de ese negocio. Flamengo advirtió que la medida "afecta en lleno" al deporte brasileño, con impacto que va desde el fútbol profesional y las divisiones formativas hasta el fútbol femenino y los deportes olímpicos, mientras que Fluminense pidió al Gobierno una transición más gradual para adaptarse al fin de los patrocinios. Lula respondió a los cuestionamientos recordando que "Brasil fue cinco veces campeón del mundo sin las bets".

 

También criticaron la medida la Asociación Nacional de Juegos y Loterías (ANJL) y el Instituto Brasileño de Juego Responsable (IBJR), que sostuvieron que "la prohibición no acaba con las apuestas en Brasil, sino con la protección de quienes apuestan".

El anuncio, a solo días de las elecciones, generó también críticas desde la oposición. El candidato Flávio Bolsonaro acusó a Lula de promover una "estafa electoral", al recordar que fue su propio Gobierno el que había legalizado las apuestas en 2018 y las reguló en 2023, para ahora prohibirlas "por motivos electorales".

 

En el equipo de campaña de Lula, en cambio, confían en que la medida les dará una ventaja decisiva en un escenario de extrema paridad: distintas encuestas ubican al oficialismo con una ventaja de entre 4 y 5 puntos en primera vuelta, pero prácticamente empatado en un eventual balotaje frente a Bolsonaro.

 

Autor: admin