EL ALGODÓN EN RETROCESO: REUNIÓN REGIONAL ENCENDIÓ ALARMA POR HERBICIDA 2,4D
El algodón pierde cada vez más superficie sembrada pese a que el clima y los precios acompañan. El principal problema señalado por los productores es el riesgo de las derivas de herbicidas hormonales, especialmente 2,4-D: una aplicación irresponsable en campos vecinos puede dañar seriamente o destruir el cultivo.
Ante la falta de controles y sanciones efectivas, muchos productores prefieren no arriesgar la inversión y migran hacia otros cultivos.
La fuerte caída de la superficie sembrada con algodón volvió a encender una señal de alarma en las principales provincias productoras del país. El tema fue eje de una reunión regional realizada en el Vivero San Carlos, en Santiago del Estero capital, convocada por la Secretaría de Agricultura de la Nación.

Participaron representantes de Chaco, Formosa, Santiago del Estero y Santa Fe, además de SENASA, INTA, CASAFE, CIAFA, CPIA, productores y entidades vinculadas a la cadena algodonera.
El dato de mayor impacto fue la reducción del área cultivada. Según lo expuesto durante el encuentro, hace apenas dos campañas el algodón se acercaba a las 700.000 hectáreas, mientras que en la última campaña cayó a unas 380.000/390.000 hectáreas. Para el próximo ciclo, además, se anticipa una nueva baja en la intención de siembra.

La preocupación es mayor porque esta vez el retroceso no se explica solamente por el clima o por los precios. Las perspectivas climáticas son favorables y los valores de la fibra permiten pensar en una actividad competitiva. Sin embargo, muchos productores continúan abandonando el cultivo.
Uno de los principales factores señalados fue la deriva de herbicidas hormonales, especialmente 2,4-D, utilizados en otros cultivos y capaces de provocar severos daños cuando alcanzan lotes de algodón.

Una aplicación irresponsable puede generar desde fuertes pérdidas de rendimiento hasta la destrucción prácticamente total del cultivo. Para el productor significa arriesgar la inversión de toda una campaña por una acción realizada fuera de su establecimiento.
Las provincias ya cuentan con normas que restringen el uso de estos productos durante determinados períodos. Por eso, el reclamo central fue claro: más controles y sanciones rápidas y efectivas para quienes incumplen y dañan cultivos vecinos.

El retroceso del algodón también golpea directamente a la economía del interior. Menos hectáreas significan menos actividad para desmotadoras, transportistas, talleres, proveedores, comercios y servicios, además de una menor recaudación para las provincias.
Durante la reunión también se destacó un reciente caso judicial por daños provocados por deriva de herbicidas que podría convertirse en un antecedente relevante para otros productores afectados.

El encuentro cerró con el compromiso de avanzar en una agenda conjunta entre Nación, provincias, organismos técnicos y productores para intentar frenar un problema que amenaza a una actividad histórica del Norte argentino.
Entre los representantes chaqueños participaron Héctor Linke, director del área productiva agropecuaria y ganadera del Grupo Linke, y el ingeniero agrónomo Marcelo Falco, referente y representante de la Asociación Argentina de Productores Algodoneros (AAPA).
fm los angeles
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