EL YAGUARETÉ VUELVE A SER REY DEL MONTE: EL IMPENETRABLE CHAQUEÑO AVANZA EN LA RECUPERACIÓN DE LA ESPECIE
Desde el corazón del Parque Nacional El Impenetrable, el periodista Romildo Lavia Rachz, de Cadena Los Ángeles y El Impenetrable TV, entrevistó a Débora Abregú, responsable de articulación territorial y conservación de la Fundación Rewilding Argentina. Un recorrido por los recintos de presuelta, las cámaras de monitoreo y el trabajo científico qu
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Desde el corazón del Parque Nacional El Impenetrable, el periodista Romildo Lavia Rachz, de Cadena Los Ángeles y El Impenetrable TV, entrevistó a Débora Abregú, responsable de articulación territorial y conservación de la Fundación Rewilding Argentina. Un recorrido por los recintos de presuelta, las cámaras de monitoreo y el trabajo científico que busca devolver al yaguareté a su hábitat natural. El desafío no termina con las liberaciones: también requiere conservar el monte y trabajar junto a las comunidades.
MONTE ADENTRO, DONDE SE PREPARA EL REGRESO DEL GRAN FELINO
Hay lugares del Chaco profundo donde el monte todavía conserva sus secretos. Allí, entre los viejos cursos del río Bermejo, las lagunas, los carandás y los senderos que se internan en la espesura, el regreso del yaguareté comienza a convertirse en una realidad que despierta esperanza para la conservación de la fauna chaqueña.
Nuevamente, Cadena Los Ángeles llegó al Parque Nacional El Impenetrable para conocer de cerca uno de los proyectos de conservación más importantes de la región: la reintroducción del yaguareté, una especie emblemática de la Argentina que enfrenta graves amenazas para su supervivencia.
El periodista Romildo Lavia Rachz recorrió junto a Débora Abregú, responsable de articulación territorial y conservación de la Fundación Rewilding Argentina, las instalaciones donde se desarrolla parte de este trabajo. La entrevista permitió conocer cómo se preparan los animales para su liberación, qué tecnologías se utilizan para seguir sus movimientos y cuáles son los desafíos que enfrenta la recuperación de la especie.
En el corazón del parque se encuentra el centro de reintroducción, ubicado cerca de una laguna que forma parte de un antiguo curso del río Bermejo. Allí funcionan grandes recintos de presuelta, de aproximadamente una hectárea y media o más, donde los yaguaretés que reúnen las condiciones necesarias atraviesan un período de adaptación antes de ser liberados.
No se trata simplemente de devolver un animal al monte. Es un proceso que requiere planificación, seguimiento permanente y condiciones que permitan que cada ejemplar pueda desenvolverse en libertad.

CÁMARAS, COLLARES Y MONITOREO: LOS OJOS DE LA CIENCIA EN EL MONTE
Durante el recorrido, Abregú explicó que los animales destinados a la liberación no mantienen contacto directo con las personas. Por eso, las cámaras instaladas en los recintos y en distintos puntos del territorio se convierten en herramientas fundamentales para observar su comportamiento sin interferir en su adaptación.
En una de esas cámaras, el equipo pudo observar el registro de un yaguareté que había pasado durante la noche. Una imagen que confirma la actividad de estos grandes felinos incluso cuando los investigadores no están presentes.
El trabajo también incluye el seguimiento mediante collares tecnológicos con GPS y señales de radiofrecuencia VHF. Estos dispositivos permiten registrar los desplazamientos de los ejemplares, identificar las áreas que recorren y conocer sus movimientos a través del paisaje.
Uno de los animales monitoreados es Nahuet, nombre elegido por estudiantes de una escuela de Miraflores y que significa rey del monte en lengua qom. Los registros de sus desplazamientos muestran recorridos por sectores cercanos al río Bermejo, un espacio fundamental para la conectividad de la fauna silvestre.
Las manchas de cada ejemplar también funcionan como una identificación natural. Su patrón es particular y permite reconocer a los animales en fotografías y videos.
La tarea cotidiana incluye mantenimiento de instalaciones, revisión de cámaras, alimentación bajo protocolos de manejo y observación de los ejemplares. Detrás de cada registro existe un equipo de trabajadores, biólogos, veterinarios, voluntarios y especialistas que sostienen el proyecto.
PORÁ, UN YAGUARETÉ QUE TAMBIÉN ENSEÑA A CONSERVAR
Durante la visita, la conversación también se detuvo en Porá, un macho que no puede ser liberado porque nació en cautiverio y se acostumbró a relacionar la presencia humana con alimento y bienestar.
Abregú explicó que esa condición representa un riesgo si el animal regresara al ambiente silvestre, ya que podría acercarse a las personas buscando comida. Por esa razón, Porá cumple otro papel: contribuir a la educación ambiental y ayudar a visibilizar la importancia de conservar al yaguareté.
Aunque no fue posible observarlo durante el recorrido, su historia permitió comprender que cada animal requiere una evaluación particular y que no todos pueden seguir el mismo camino hacia la libertad.
La reintroducción exige respetar las características de cada ejemplar. El objetivo no es solamente que vuelva al monte, sino que pueda vivir en él sin depender de las personas.

EL RÍO BERMEJO NO ES UNA FRONTERA PARA EL YAGUARETÉ
Uno de los aspectos más importantes de la entrevista fue la explicación sobre los desplazamientos de la especie. Según Abregú, los yaguaretés se mueven entre Chaco y Formosa, y el río Bermejo no representa una barrera infranqueable: funciona como un corredor natural que conecta ambientes.
Esta movilidad amplía el desafío de la conservación. La protección no puede limitarse a las 128.000 hectáreas del Parque Nacional El Impenetrable, ubicado entre los ríos Bermejo, al norte, y Bermejito, al sur.
Los animales necesitan desplazarse, encontrar alimento, reproducirse y establecer territorios. Para que eso sea posible, deben conservarse también los ambientes que rodean el área protegida.
La entrevistada señaló que el trabajo futuro contempla nuevas liberaciones, especialmente de hembras, cuya presencia resulta fundamental para recuperar la población y favorecer la reproducción de la especie.
El proyecto busca, además, acompañar a las comunidades vecinas, fortalecer la educación ambiental y promover oportunidades económicas vinculadas al turismo de naturaleza.

SIN MONTE, NO HAY YAGUARETÉ
La conservación del gran felino plantea una realidad que va mucho más allá de la liberación de ejemplares. La continuidad del proyecto depende de que exista un territorio conectado, con monte nativo y condiciones adecuadas para la vida silvestre.
Durante la entrevista, Abregú fue clara al señalar que la especie necesita espacios por los cuales desplazarse más allá de los límites del parque. Si los ambientes naturales se fragmentan por los desmontes, la posibilidad de que los animales circulen y mantengan poblaciones saludables también se ve comprometida.
“Sin monte, el yaguareté no tiene dónde moverse”, explicó la especialista al referirse a la necesidad de proteger el bosque nativo y trabajar junto a las comunidades.
Por eso, la conservación incluye acciones que buscan generar conciencia y demostrar que el patrimonio natural también puede convertirse en una oportunidad para el desarrollo local.
El turismo responsable, la participación de guías locales y la llegada de visitantes contribuyen a dinamizar la economía de la región y a fortalecer el vínculo entre las comunidades y el área protegida.
El Impenetrable, además, alberga una biodiversidad extraordinaria. El tapir, el guazuncho, el pecarí y numerosas especies de aves forman parte de ese patrimonio. La recuperación del yaguareté representa un paso significativo dentro de un objetivo mayor: conservar el ecosistema en su conjunto.
UN ENCUENTRO CON EL YAGUARETÉ: RESPETO Y DISTANCIA
La posibilidad de encontrarse con un yaguareté silvestre es cada vez más mencionada por visitantes y guías que recorren los alrededores del parque y el río Bermejo. Para Abregú, estos avistamientos representan una señal alentadora del trabajo de conservación.
Sin embargo, ante un encuentro, la recomendación es mantener la distancia, no acercarse, no intentar alimentarlo y evitar cualquier acción que pueda perturbarlo. Si el animal está con una cría o alimentándose de una presa, es especialmente importante retirarse con calma y dejarlo continuar con su comportamiento natural.
La presencia de este felino en libertad es un privilegio para quienes habitan y visitan el Impenetrable, pero también implica una responsabilidad: aprender a convivir con la fauna silvestre respetando sus espacios.

UNA TAREA QUE CONTINÚA
Desde 2019, el proceso de recuperación del yaguareté en El Impenetrable viene desarrollándose con avances, desafíos y un trabajo colectivo que involucra a especialistas, instituciones, comunidades y visitantes.
En el cierre de la entrevista, Abregú destacó que la conservación es una tarea compartida y que quienes visitan el parque también pueden contribuir mediante el turismo responsable y el apoyo a la economía local.
La conversación dejó planteado un horizonte de nuevas liberaciones, mayor seguimiento científico y trabajo territorial para que el yaguareté pueda ampliar su presencia en el monte chaqueño.
Desde Cadena Los Ángeles y El Impenetrable TV, Romildo Lavia Rachz volvió a internarse en el territorio para contar una historia que une ciencia, naturaleza y futuro. Una historia que se escribe entre cámaras de monitoreo, huellas sobre la tierra y senderos donde la vida silvestre recupera su espacio.
Porque el regreso del yaguareté no significa solamente recuperar a uno de los grandes protagonistas de nuestra fauna. Significa también defender el monte, cuidar los corredores naturales y preservar la identidad de una región que encuentra en su biodiversidad una de sus mayores riquezas.

En el corazón del Chaco profundo, el rey del monte vuelve a abrirse camino. Y su futuro depende, en gran medida, de que el monte siga en pie.
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