ELECCIONES EN BRASIL: LULA DENUNCIÓ A META POR FAVORECER A FLÁVIO BOLSONARO Y LA IA ENTRA EN EL BALOTAJE
Con Flávio Bolsonaro adelante en las encuestas y en las apuestas, Lula apuesta al fin de la escala 6x1, a medidas económicas y a los debates para dar vuelta la elección.
A nueve días del balotaje en Brasil, la campaña ya no se juega solo en las calles y en la televisión. La inteligencia artificial y las grandes plataformas digitales se metieron de lleno en la disputa entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.
La campaña de Lula denunció a Meta, la empresa dueña de Facebook, Instagram y WhatsApp, ante el Tribunal Superior Electoral. Esta semana anunció además que llevará el caso a la Organización de los Estados Americanos (OEA). La acusación es concreta: sostienen que la compañía favorece a Flávio Bolsonaro. Señalan que el perfil de Lula dejó de aparecer entre los primeros resultados del buscador de Instagram y que algunas publicaciones del presidente sufrieron restricciones de alcance. También denuncian que, si se le pide a la inteligencia artificial de Meta un afiche de campaña de Lula, se niega a generarlo, mientras que con Flávio sí lo hace.

El punto es que la escala de estas plataformas en Brasil es enorme. WhatsApp tiene alrededor de 150 millones de usuarios en el país, YouTube unos 120 millones, y Instagram y Facebook cifras parecidas. Por eso la campaña de Lula plantea que se está violando la ley electoral, que prohíbe que los sistemas de inteligencia artificial favorezcan o perjudiquen a un candidato. Meta niega cualquier favoritismo y atribuye lo ocurrido a problemas técnicos.
Más allá del caso puntual, la denuncia refleja una tensión que existe entre el gobierno brasileño y las big tech, y que también se ve en otros países. Lo que está en discusión es hasta qué punto las grandes empresas tecnológicas pueden condicionar una elección. Los jefes de campaña de Lula lo plantean como una injerencia en el proceso soberano de un Estado, y eso puede tener alcances que van más allá de este resultado electoral.
Una elección que sigue abierta
Las encuestas siguen mostrando una competencia muy pareja. El último Datafolha, publicado ayer, le da a Flávio Bolsonaro un 47% de intención de voto contra un 45% de Lula, que en votos válidos se traduce en 51% a 49%. Está todo dentro del margen de error. Sin embargo, en Polymarket, el mercado de apuestas que muchas veces se toma como referencia, Flávio tiene alrededor de un 80% de probabilidades de ganar contra un 20% de Lula. Los mercados están entusiasmados con un triunfo de Bolsonaro. Es Lula el que corre de atrás y el que la tiene más difícil.
El domingo 18 llega el primer cara a cara entre los dos, en el debate de Band, y el viernes 23 será el último, en Globo. Ahí veremos cómo Lula intenta seducir a los votantes de los candidatos que quedaron afuera. Augusto Cury, tercero con el 2,89%, y Ronaldo Caiado, quinto con el 2,18%, ya anunciaron que apoyan a Flávio Bolsonaro, igual que Romeu Zema. Renan Santos, que salió cuarto con el 2,24%, se mantuvo neutral. Los apoyos, por ahora, se inclinan hacia Bolsonaro.
El fin de la escala 6x1, una victoria de Lula
Esta semana pasó algo interesante. El miércoles, el Senado aprobó el fin de la escala 6x1, la jornada de seis días de trabajo y uno de descanso. La reforma reduce la jornada semanal de 44 a 40 horas y pasa a cinco días de trabajo y dos de descanso, sin recorte salarial. Va a impactar en unos 22 millones de trabajadores brasileños y es similar a las reformas que se aplicaron recientemente en Chile, Colombia y México. Como es una enmienda constitucional, ya no necesita la firma del presidente: solo resta promulgarla.
La propuesta fue impulsada por Lula y se lee como una victoria política suya. Contaba con un apoyo popular masivo, de alrededor del 70% de la población, y solo algunos sectores empresariales se oponían por el aumento del costo laboral. El resultado lo dejó claro: 75 votos a favor y uno solo en contra, sobre 81 bancas. El voto negativo fue del general Hamilton Mourão, que había sido vicepresidente de Jair Bolsonaro.
Tanto apoyo tenía la reforma que el propio Flávio Bolsonaro, que es senador en funciones, dio vuelta su postura la víspera de la votación: estaba en contra y terminó votando a favor. Eso indica que, si el bolsonarismo vuelve al poder, difícilmente tire por la borda esta reforma.
Medidas con la mira en las urnas
¿Es un manotazo electoral? Creo que hay un poco de ambas cosas. Los candidatos en campaña, sobre todo si tienen la capacidad de gestionar desde el Ejecutivo, tienden a tomar medidas que los favorezcan electoralmente. Pero esta reforma venía tratándose hace tiempo, así que también puede leerse como los tiempos que necesitó la política para aprobarla.
Lo cierto es que forma parte de un paquete que Lula viene lanzando desde la derrota en primera vuelta. Anunció la baja de impuestos a los combustibles y la extensión de subsidios. El martes presentó la condonación de deudas a microemprendedores por unos 12.600 millones de reales, cerca de 2.500 millones de dólares. Es un público en general más cercano a la centroderecha y al libre mercado, por lo que puede verse como una búsqueda de votos en ese sector. También anunció aumentos en los programas sociales.
Ese tema está muy metido en la campaña. El sábado pasado, en un acto en Natal, en el estado de Rio Grande do Norte, Lula defendió los planes sociales y advirtió que, si gana Flávio Bolsonaro, vendría un recorte masivo. Muchos analistas interpretan estas medidas como un intento de ganar popularidad y votos. Probablemente en gran parte sea así, pero hay que decir que son coherentes con las políticas que Lula venía planteando desde antes.
Qué se juega Argentina
¿Puede Lula dar vuelta la elección? La política es el arte de hacer posible lo imposible, así que no lo descarto. Las encuestas le dan ventaja a Flávio, pero es una ventaja reducida. Aun así, hoy me juego más por Bolsonaro, porque tiene un impulso que lo favorece y lo deja en un lugar de mayor fortaleza política. Si gana, sería un nuevo avance de la derecha en América del Sur.
Para Argentina no es un dato menor. Un triunfo de Flávio Bolsonaro le daría al presidente Javier Milei un aliado estratégico en la región, en un país del que dependemos en gran parte por el alto nivel de comercio. Por eso, desde la Casa Rosada se va a mirar con mucha atención lo que pase el 25 de octubre en Brasil.
*Politólogo y columnista de N9.
fm los angeles
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