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El Gobierno francés ordenó este lunes toques de queda parciales en distintos puntos del país para frenar la ola de violencia del fin de semana. Según el último balance del Ministerio del Interior, los disturbios dejaron 2.397 detenidos y 997 policías y gendarmes heridos, siete de ellos de gravedad. El primer ministro, Sébastien Lecornu, pidió a los prefectos que activen las restricciones nocturnas. Las localidades alcanzadas se definirán en conversaciones con los alcaldes.

 

Lecornu explicó que los toques de queda serán "parciales" y "muy localizados", y que su objetivo principal es proteger a los comercios. El estado de emergencia, dijo, se aplicará solo "si es útil", porque por ahora considera más adecuadas las restricciones horarias.

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El anuncio llegó después de una reunión de la célula interministerial de crisis. El encuentro se centró en tres frentes: la asistencia económica a los comerciantes afectados, la cobertura de los seguros y el seguimiento judicial de los responsables de los saqueos. Como primera medida, Lecornu anunció que desde el martes regirá un régimen de desempleo parcial cubierto en su totalidad por el Estado para los trabajadores de los locales dañados.

 

Antes de formalizar la orden, el equipo del ministro del Interior, Laurent Nuñez, había consultado a varios prefectos si las restricciones servirían en sus territorios.

 

MACRON RECONOCIÓ "FALLAS DE PREVISIÓN E INTELIGENCIA"

El presidente Emmanuel Macron admitió errores en el operativo de seguridad del sábado 17 de octubre. Ese día, las marchas masivas contra el costo de vida derivaron en uno de los peores episodios de desorden público en la historia reciente de Francia. En un mensaje televisado el domingo, el mandatario pidió unidad nacional y prometió castigo para los responsables, aunque no declaró el estado de emergencia.

 

"Quienes saquearon deberán pagar por los daños, y quienes buscaron derribar la República rendirán cuentas", afirmó.

 

NUÑEZ OFRECIÓ SU RENUNCIA Y MACRON LA RECHAZÓ

El domingo, el ministro del Interior presentó su dimisión. Reconoció que las fuerzas policiales "perdieron el control" de las manifestaciones y que la preparación previa había fallado, y dijo sentirse "responsable de todo lo que pasa". Este lunes, el Palacio del Elíseo informó que Macron no aceptó la renuncia. El argumento fue que Nuñez debe seguir en el cargo para garantizar la cadena de mando en la policía y las fuerzas de seguridad.

 

El presidente le pidió que aplique cuanto antes nuevas medidas contra los saqueadores. También le encargó asegurar "toda la transparencia sobre las fallas en la planificación y la inteligencia".

La oposición endureció sus críticas. Marine Le Pen, líder de Agrupación Nacional y candidata presidencial para 2027, culpó a una "administración macronista agotada y desorientada". Jean-Luc Mélenchon, referente de La Francia Insumisa (LFI), habló de "incompetencia" del Gobierno. Además, consideró inútiles tanto el toque de queda como un eventual estado de emergencia.

 

UNOS 1.500 COMERCIOS SAQUEADOS EN AL MENOS DIEZ CIUDADES

Las marchas del sábado reunieron a unas 550.000 personas; la central sindical CGT habló de 800.000. Las protestas habían empezado semanas antes como un movimiento estudiantil contra las condiciones precarias en los liceos. Después se ampliaron al reclamo por la inflación y el deterioro de los servicios públicos. Grupos encapuchados y vestidos de negro se infiltraron en las columnas pacíficas y desataron saqueos, incendios y enfrentamientos con la policía.

 

Según la Federación del Comercio y la Distribución, cerca de 1.500 locales fueron saqueados, incendiados o dañados. La entidad estimó las pérdidas en varios cientos de millones de euros. Según la agencia AFP, los ataques alcanzaron a tiendas de ropa, supermercados, farmacias, boutiques de lujo y locales de electrónica. Hubo saqueos en París, Marsella, Niza, Burdeos, Lille, Estrasburgo, Grenoble, Toulouse, Nantes y otras ciudades. En Lille, una tienda de Apple quedó completamente vaciada.

En París, las fuerzas antidisturbios usaron gases lacrimógenos y camiones hidrantes contra manifestantes que arrojaban proyectiles y pirotecnia. El alcalde, Emmanuel Grégoire, describió calles enteras "devastadas". Advirtió además que no hay suficientes efectivos de seguridad en las ciudades: solo en la noche del sábado al domingo, más de 30 comercios de la capital fueron saqueados.

 

En Marsella, 107 agentes resultaron heridos, tres de ellos de gravedad, y grupos de encapuchados irrumpieron en el edificio municipal. En Limoges, un incendio intencional destruyó parte de la alcaldía, una construcción de más de 140 años. Se derrumbó el techo, y las autoridades locales compararon el siniestro con el de Notre-Dame en 2019.

 

En Saint-Étienne, un joven de 17 años perdió la mano derecha al estallar una granada de dispersión. Es el segundo caso de ese tipo en dos semanas: el anterior fue el de un adolescente de 15 años en Lens.

 

ALGUNOS MUNICIPIOS YA HABÍAN TOMADO SUS PROPIAS MEDIDAS

Antes de la orden nacional, varios gobiernos locales ya habían dispuesto restricciones. En Denain, en el norte del país, la alcaldesa estableció un toque de queda de 21 a 6 hasta el domingo 25 de octubre, tanto para menores como para adultos. En Guadalupe, el prefecto regional aplicó una medida similar para menores en Pointe-à-Pitre y Les Abymes. Lo hizo después de incidentes en los que tres policías recibieron disparos. En Bouches-du-Rhône, la prefectura prohibió toda manifestación en Marsella entre las 12 y las 20 de este lunes.

 

El Gobierno espera que las vacaciones escolares de mitad de trimestre, que empezaron este lunes, traigan algo de calma. Sin embargo, la coordinación de los chalecos amarillos ya anunció un "acto II" para el próximo sábado. A eso se suma, según los convocantes, una nueva jornada de movilización junto a una coalición de sindicatos prevista para el 5 de noviembre.

Autor: admin

Fuente: noticiero9