MISIÓN NUEVA POMPEYA VIVIÓ UNA JORNADA DE FE, TRADICIÓN Y DEVOCIÓN EN HONOR A LA VIRGEN DEL ROSARIO DE SAN NICOLÁS
PROCESIÓN, SANTEADA, MISA Y ORACIÓN MARCARON UNA JORNADA ESPECIAL EN EL CORAZÓN DEL IMPENETRABLE CHAQUEÑO
Misión Nueva Pompeya volvió a encontrarse con una de sus tradiciones religiosas más arraigadas. Este miércoles 7 de octubre, desde las primeras horas de la mañana y hasta entrada la noche, la comunidad vivió una jornada marcada por la fe, la oración y la devoción a la Virgen del Rosario de San Nicolás, patrona de esta localidad del corazón de El Impenetrable chaqueño.
Las calles del pueblo se transformaron en escenario de una celebración que reúne cada año a vecinos, familias y devotos en torno a una misma expresión de fe. La jornada tuvo como protagonistas a la procesión, la santeada, la misa y los momentos de oración, en una tradición que combina la religiosidad popular con las costumbres profundamente arraigadas en la vida cotidiana del monte chaqueño.
Con la cobertura de Cadena Los Ángeles 101.1 MHz de Misión Nueva Pompeya, se acompañaron las distintas actividades que estuvieron presididas por el Padre Juan Domingo Barrios.
UNA PROCESIÓN QUE RECORRIÓ LAS CALLES DEL PUEBLO
Uno de los momentos centrales de la celebración fue el recorrido de la procesión por distintas calles de Misión Nueva Pompeya.
La columna de fieles partió desde la zona de la plazoleta ubicada en la esquina donde se encuentra la imagen de la Virgen en el acceso al pueblo. Desde allí, la procesión ingresó por calle Jujuy, conocida por los vecinos como la calle del Porteño.
El primer punto de detención fue la casa de Paulina Giménez, donde los devotos realizaron una parada para continuar luego el recorrido por aproximadamente dos cuadras.
La segunda parada tuvo lugar en la casa de Elba Sinus. Desde allí, la procesión continuó hasta la avenida Corrientes, conectándose posteriormente con la avenida Champagnat.
El tercer punto de detención fue frente a la Comisaría, para finalmente continuar hasta la esquina de la Plaza Central de Misión Nueva Pompeya, donde se concentró otra parte de las actividades religiosas.
Más que un simple recorrido por las calles, la procesión se convirtió en una expresión colectiva de fe. Familias enteras acompañaron el paso de la celebración, mientras la imagen religiosa avanzaba por un pueblo que durante toda la jornada tuvo una dinámica diferente.
CABALLOS, ACORDEONES, GUITARRAS Y BOMBO: LA SANTEADA, UNA TRADICIÓN DEL MONTE
Pero la celebración tuvo también una particularidad que la distingue y que forma parte de la identidad cultural de la región: la santeada.
Hombres y mujeres a caballo acompañaron la jornada, mientras el sonido de acordeones, guitarras y bombos se mezclaba con los rezos, las canciones y la expresión de los vecinos.
El baile y la música popular acompañaron este momento de encuentro, mostrando una de las formas en que la religiosidad popular se expresa en El Impenetrable.
Porque en Misión Nueva Pompeya la fe no se vive únicamente dentro de un templo. También sale a las calles, recorre el pueblo, se encuentra con las familias y se mezcla con las costumbres transmitidas de generación en generación.
La presencia de los jinetes, la música y la santeada le dieron a la jornada un color particular, profundamente chaqueño y propio de las comunidades del interior.
UNA FE QUE SE TRANSMITE DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN
En el corazón del Impenetrable, donde las distancias, el monte y las dificultades forman parte de la vida cotidiana, las celebraciones religiosas representan también espacios de encuentro comunitario.
La devoción a la Virgen del Rosario de San Nicolás reúne a los vecinos alrededor de una tradición que permanece viva con el paso de los años.
La procesión, las paradas en los hogares, las oraciones, la música, los caballos y la misa conformaron una postal que habla de una comunidad que conserva sus raíces y encuentra en la fe un punto de encuentro.
Al caer la tarde y avanzar la noche, Misión Nueva Pompeya continuó con sus actividades religiosas. La jornada fue cerrando entre oraciones y agradecimientos, con la mirada puesta en la Virgen y con la comunidad reunida para celebrar a su patrona.
En este rincón profundo del Chaco, la tradición volvió a caminar por las calles.
Y entre el polvo del camino, el sonido de los bombos, el acordeón, los caballos y las voces de quienes rezan, Misión Nueva Pompeya volvió a mostrar que en El Impenetrable la fe también forma parte de la identidad de su gente.


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