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Los estadounidenses votan este martes en las elecciones de medio término, unos comicios que funcionan como un examen para la segunda presidencia de Donald Trump. El resultado podría dejar a los republicanos sin el control de las dos cámaras del Congreso, en un clima de descontento por el costo de vida, la inflación y la guerra con Irán.

 

En total se eligen los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de las 100 bancas del Senado. También están en juego 36 gobernaciones. Para quedarse con ambas cámaras, los demócratas necesitan sumar tres bancas en la Cámara baja y lograr una ganancia neta de cuatro escaños en el Senado, donde hoy los republicanos tienen mayoría de 53 a 47.

 

Los comicios llegan con la aprobación del presidente cerca del 30%. Un triunfo opositor en la Cámara de Representantes le permitiría a los demócratas frenar iniciativas legislativas del mandatario y abrir investigaciones sobre su gestión. Perder el Senado, en tanto, complicaría la designación de jueces de la Corte Suprema y de altos funcionarios federales.

 

El trasfondo es económico. Trump volvió a la Casa Blanca en enero del año pasado con la promesa de bajar los precios, pero la inflación, los aranceles y la suba de los combustibles por el conflicto en Medio Oriente golpearon el bolsillo de los estadounidenses. Los republicanos sostienen que los recortes de impuestos y las restricciones migratorias van a beneficiar a la población, y presentan a sus rivales como exponentes de una izquierda radical.

 

Sin embargo, el presidente casi no habló de economía en su último acto de campaña. El lunes cerró junto al estanque del Monumento a Lincoln y dedicó buena parte del discurso a defender las cuestionadas obras de renovación del Reflecting Pool. Recién 26 minutos después de empezar dijo: "Este es el último día antes de las elecciones de medio término, las más importantes de nuestra vida, creo". También calificó a los demócratas de "radicales y peligrosos". El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, lo definió como un "mensaje de cierre patético".

La pelea por el Senado se extendió a estados tradicionalmente republicanos como Kansas, Texas, Iowa, Ohio y Alaska. Los demócratas, a su vez, deben defender distritos competitivos como Michigan, donde se elige al sucesor del retirado Gary Peters. Allí el candidato demócrata, Abdul El-Sayed, enfrenta al republicano Mike Rogers tras una interna áspera: la congresista Haley Stevens, a quien venció en las primarias, dijo que lo votará, pero se negó a acompañarlo en el cierre de campaña.

 

El pronóstico final de Decision Desk HQ proyectó una victoria demócrata en la Cámara de Representantes por 241 escaños contra 194. Para el Senado anticipó una mayoría demócrata más ajustada, de 52 a 48.

 

La jornada también está atravesada por el temor a disputas sobre los resultados. Más de 57 millones de personas votaron de forma anticipada, una cifra que refleja una alta participación, y la campaña superó los 11.000 millones de dólares en publicidad política. El empresario Elon Musk, aliado de Trump, aportó cientos de millones a iniciativas republicanas.

 

Las dudas sobre la aceptación de los resultados se apoyan en antecedentes: Trump intentó revertir su derrota de 2020 y volvió a denunciar fraude sin presentar pruebas. El Departamento de Justicia había presentado una demanda que buscaba bloquear eventualmente la certificación en Alaska si el republicano Dan Sullivan perdía por poco margen, pero un tribunal la rechazó en la víspera. El lunes, además, la Corte Suprema desestimó un pedido de emergencia para apartar en California los votos por correo de más de 20.000 personas, bajo el argumento de que podrían no ser ciudadanos.

 

Trump, que votó de forma anticipada el 24 de octubre en Palm Beach, Florida, junto a la primera dama Melania Trump, pasará la jornada en la Casa Blanca. Según su agenda oficial, seguirá los resultados desde las 19 de Washington, las 21 en Argentina.

Autor: admin

Fuente: noticiero9