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La pobreza volvió a subir en el segundo trimestre del año y alcanzó al 34,4% de la población urbana. Así surge de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que difundió el INDEC esta semana. En el mismo período, la indigencia llegó al 8%.

 

Ambos indicadores crecieron frente al primer trimestre, cuando la pobreza se había ubicado en torno al 30%. También subieron en la comparación interanual: entre abril y junio de 2025, la pobreza era del 31,4% y la indigencia del 6,9%.

 

La cifra no es un índice oficial. El INDEC publica la medición de pobreza en forma semestral, y estos porcentajes surgen del procesamiento de las bases trimestrales que el organismo pone a disposición de los usuarios. El último dato oficial, difundido el 24 de septiembre, ubicó la pobreza del primer semestre en 32,3% y la indigencia en 7,5%. Ese resultado había interrumpido tres semestres consecutivos de baja.

 

La EPH releva 31 aglomerados urbanos, donde viven unos 30 millones de personas. Según el resultado trimestral, más de 10 millones de ellas viven en hogares pobres. Si el porcentaje se proyecta al total de la población del país, los pobres superarían los 16 millones, y cerca de 3,8 millones estarían en situación de indigencia.

 

UN NÚCLEO QUE NO CEDE

Para Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), los microdatos confirman un problema que va más allá de los vaivenes de corto plazo. "Más allá de las oscilaciones coyunturales, los datos vuelven a mostrar la persistencia de un núcleo estructural de pobreza del orden del 30% de la población y de pobreza extrema cercana al 10%", señaló.

El investigador aclaró que ese nivel "no se trata de un piso natural". Según explicó, es la expresión de déficits acumulados en integración laboral, productividad, educación, hábitat, acceso a servicios y protección social.

Salvia también se refirió al efecto de la desaceleración de la inflación. Sostuvo que puede reducir la pobreza medida en las estadísticas cuando mejoran los precios relativos de los alimentos. Sin embargo, advirtió que "en nada modifica las condiciones estructurales de privación que afectan al menos a un tercio de la sociedad".

 

TARIFAS, CHANGAS Y MENOS INGRESOS

Los especialistas atribuyen la suba a la caída de los ingresos disponibles de las familias. Esa caída se explica por los aumentos en servicios y tarifas regulados por el Estado nacional y los gobiernos provinciales, como transporte, electricidad, agua y gas.

A eso se suma el crecimiento del trabajo informal y de pocas horas, como las changas y los repartos por aplicación.

 

Los datos del INDEC también muestran que empeoraron las condiciones de vida de quienes permanecieron en la pobreza. Se profundizaron las carencias en el acceso a gas, agua corriente y desagües cloacales, y creció la falta de cobertura médica por obra social o mutual.

 

EL NEA, LA REGIÓN MÁS CASTIGADA

La base trimestral no permite desagregar los resultados por aglomerado. El último informe oficial, en cambio, ya había mostrado que el Noreste argentino es la región con la situación más crítica. En el primer semestre, la pobreza en el NEA alcanzó al 41,5% de la población relevada.

Dentro de la región, el Gran Resistencia registró 48,6% de pobreza y 17,3% de indigencia. Fue la tasa de indigencia más alta del país y el segundo nivel de pobreza entre los 31 aglomerados, solo por detrás de Concordia, con 56,2%.

 

En el mismo período, Corrientes marcó 41% de pobreza y 8,6% de indigencia, y Posadas llegó al 42,2%. Formosa quedó en 29,9%.

El dato oficial del segundo semestre, que incluirá los meses de abril a junio en la serie anual, se conocerá a comienzos de 2027.

Autor: admin

Fuente: noticiero9