Jueves, 02 de julio
GENERALES

ECONOMÍA-CONSUMO EN SUPERMERCADOS: LUCES Y SOMBRAS DE UNA RECUPERACIÓN QUE AÚN NO LLEGA AL HOGAR

Por Alejandro Pegoraro – Columnista económico

Los últimos datos del INDEC sobre ventas en supermercados ofrecen una fotografía compleja del consumo en Argentina, y particularmente en el Nordeste. A nivel nacional, marzo mostró un crecimiento del 3% interanual y un repunte del 1,8% respecto a febrero. Pero antes de celebrar, hay que entender contra qué se compara: marzo de 2024 fue el fondo del pozo, cuando la crisis económica estaba en su punto más agudo tras la devaluación y los primeros meses del nuevo gobierno. Así, el incremento actual representa más bien un rebote técnico, no un crecimiento genuino.


En el Chaco, la situación es menos alentadora: las ventas cayeron 3,1% en términos interanuales, mientras que Corrientes experimentó una suba del 4,1%. Esta diferencia no se explica por un fenómeno estructural, sino por la performance de rubros específicos dentro de los supermercados, como panadería, carnicería y verdulería, que tienen menos peso en la facturación total pero marcaron la diferencia positiva en Corrientes.


El análisis por rubro permite ver con más claridad dónde está el verdadero termómetro del consumo: los productos esenciales —almacén, limpieza, bebidas— siguen en franco retroceso en ambas provincias. Y esto no es un dato menor. Se trata de categorías que conforman buena parte de la canasta básica de los hogares. Su caída superior al 10% interanual revela que una porción significativa de la población aún no ha podido recuperar su poder adquisitivo ni estabilizar su ingreso.


Al comparar el presente con los niveles históricos, el panorama se vuelve aún más evidente. Las ventas actuales siguen por debajo de las de 2023 y, si miramos hacia atrás, la brecha con 2022 o incluso 2019 se amplía aún más. Para hablar de recuperación genuina todavía falta un sendero sostenido de crecimiento mensual que, por ahora, no se observa.


Un factor adicional que puede estar afectando el comportamiento de compra es el cambio en los hábitos de consumo frente a la crisis. En contextos de recesión, las grandes cadenas de supermercados suelen absorber parte del consumo que normalmente se realiza en comercios de barrio, gracias a promociones, cuotas y facilidades de pago con tarjetas. Esto explica, en parte, el repunte en rubros como panadería o carnes dentro de las grandes superficies, sin que esto represente necesariamente una mejora en el consumo general.


Sobre la posibilidad de que la reciente decisión del gobierno de permitir el uso de dólares no declarados dinamice el consumo, la expectativa debe ser moderada. En principio, podría estimular la compra de bienes durables —electrodomésticos, vehículos— pero difícilmente impacte en el consumo cotidiano. Quienes disponen de esos ahorros en divisa tienen sus necesidades básicas cubiertas y no los usarán para aumentar el gasto en yerba, arroz o aceite.


En definitiva, estamos frente a una economía que insinúa cierta estabilización pero aún no logra traducirse en mejoras tangibles para el consumo masivo. Y mientras los productos esenciales sigan en retroceso, no podemos hablar de recuperación. Mucho menos de bienestar.

fm los angeles

Fuente: noticiero9
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