EL INSTITUTO DE CULTURA DESTACÓ EL ROL ESTRATÉGICO DEL PERIODISMO EN LA DIFUSIÓN CULTURAL
SALUD-SABER SALVA VIDAS: PREVENIR EL ACV ES POSIBLE
Por el Dr. Ernesto Iliovich – Médico Clínico (MP 4385)
A lo largo de los años, la medicina ha avanzado en muchas áreas, pero hay algo que sigue siendo irremplazable: la información oportuna y el control periódico de nuestra salud. El accidente cerebrovascular (ACV) es una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo, y su impacto es cada vez más notorio en personas jóvenes. Por eso, debemos hablar del tema con claridad y responsabilidad, porque saber salva vidas.
El cerebro, aunque representa apenas el 2% del peso corporal, recibe el 20% del flujo sanguíneo. Esta enorme demanda lo vuelve muy vulnerable ante cualquier interrupción en la circulación. La forma más común de ACV es el isquémico, es decir, cuando se tapa una arteria que lleva sangre al cerebro. Cuando esto ocurre, se genera una zona sin irrigación que rápidamente comienza a dañarse. El tiempo es esencial: en los primeros 90 minutos se decide buena parte del pronóstico.
Hay múltiples factores que pueden derivar en un ACV, muchos de los cuales son prevenibles: presión arterial alta, colesterol elevado, tabaquismo, consumo de alcohol o drogas, sobrepeso, sedentarismo, uso de anticonceptivos, anabólicos, estrés crónico. Si bien hay factores no modificables —como la edad, el sexo o los antecedentes familiares—, la mayoría de los riesgos se pueden abordar desde una vida más saludable.
Hoy vemos con preocupación el aumento de ACV en personas jóvenes, incluso deportistas. Esto obliga a mirar más allá de los estereotipos. En el hospital vemos con frecuencia casos graves asociados al consumo de sustancias como la cocaína, que daña los vasos sanguíneos y puede provocar desde infartos cerebrales hasta cardíacos, en personas sanas y activas.
Por eso, es fundamental prestar atención a las señales de alarma: debilidad en un brazo, desviación de la boca, dificultad para hablar, hormigueo en una mitad del cuerpo, pérdida repentina del equilibrio o dolor de cabeza intenso. Ante cualquiera de estos síntomas, hay que ir inmediatamente a un centro médico con capacidad para hacer una tomografía y, si corresponde, actuar con rapidez para desobstruir la arteria comprometida.
Hacerse chequeos, llevar una vida equilibrada, descansar lo necesario, controlar el estrés, moverse todos los días, alimentarse bien y evitar hábitos nocivos no son sólo frases hechas: son herramientas concretas para cuidar nuestro sistema vascular. La salud no es simplemente la ausencia de enfermedad, sino el equilibrio entre lo físico, lo psicológico y lo social. Y en ese sentido, la prevención del ACV debe ocupar un lugar prioritario.
Es momento de cambiar el paradigma: hacer actividad física no es sólo ir al gimnasio o seguir la última moda del entrenamiento intenso, sino encontrar la rutina que nos haga bien y se ajuste a nuestro estado general. Cuidarnos implica también saber cuándo frenar, pedir ayuda o cambiar de rumbo. Porque, en definitiva, la diferencia entre una vida plena y una marcada por las secuelas de un ACV puede estar en decisiones tan simples como controlar la presión o caminar 30 minutos al día.
Prevenir no es difícil. Lo difícil es vivir con las consecuencias de no haberlo hecho. Por eso, insisto: saber salva vidas.
fm los angeles

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