CELULARES E INFANCIAS-IVANA RASCHKOVAN: "UN CELULAR NO ES UN JUGUETE"
La psicóloga Ivana Raschkovan afirmó que los celulares "no deben formar parte de la infancia" y remarcó la importancia de acompañar con límites y ejemplo adulto.
En medio del debate por la posible limitación del uso de celulares en las aulas, la psicóloga especialista en crianza, Ivana Raschkovan, analizó los efectos del contacto temprano con la tecnología y sus consecuencias en el desarrollo infantil. En diálogo con N9, sostuvo que "el camino no es la prohibición, pero sí la regulación" y subrayó la necesidad de que los adultos asuman un rol activo en la educación digital. "El uso excesivo de dispositivos produce consecuencias a corto y largo plazo, tanto en la salud como en los vínculos", advirtió.
La profesional consideró que los primeros años de la niñez deben ser de interacción directa, sin pantallas. "Un celular no es un juguete. No hay ningún buen uso posible durante la infancia, salvo una video llamada ocasional con un familiar", señaló. Según Raschkovan, el problema principal es que "los dispositivos móviles son altamente adictivos" y generan un nivel de estímulo que relega otras actividades esenciales para el desarrollo emocional, como leer, jugar o compartir con otros chicos.
Respecto a la edad adecuada para el primer celular, la especialista fue clara: "El teléfono debería ser una herramienta de comunicación recién cuando los chicos empiezan a salir solos, y ni siquiera tiene por qué ser un smartphone". En ese sentido, propuso recuperar el uso de teléfonos básicos, sin conexión a internet, para mantener el contacto familiar sin exponerlos a los riesgos de las redes.
Raschkovan advirtió además que la exposición constante a pantallas influye directamente en la atención, la concentración y el rendimiento escolar. "Las aulas donde los celulares están presentes muestran una disminución en la capacidad de escucha y en la participación. Es importante que los chicos puedan volver a interactuar entre ellos, sobre todo en los recreos, donde el uso del teléfono cambia completamente el modo en que se relacionan", explicó.
La psicóloga destacó también que la regulación debe comenzar en casa, con el ejemplo de los adultos. "Decimos que los chicos no usen pantallas en la mesa, pero los primeros en romper la regla somos nosotros. Si pedimos responsabilidad, debemos practicarla. No se trata solo de restringir, sino de acompañar y estar disponibles", enfatizó.
Por último, Raschkovan aconsejó establecer acuerdos familiares y límites claros: "Cuando un niño o adolescente recibe su primer celular, debe hacerlo bajo condiciones. Si no puede cumplirlas, significa que aún no está preparado. Los límites no son castigos, son herramientas para aprender a autorregularse. Y en este tema, los adultos debemos enseñar con coherencia, conciencia y presencia".
fm los angeles

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